Ramos Triples Down On The Border

Univision anchor Jorge Ramos continues to triple down on in his ongoing war of words against proposed border security initiatives. His latest column picks up where his New York Times piece left off.

In “The Myth of the Perfect Wall”, published on Splinter, Ramos continues to excoriate the concept of border security as a racist construct, but goes further by dismissing the entire concept of a southern border as an exercise in futility. Part of what Ramos does is to present the full-border wall strawman, in order to try to knock it down:

If by some magic (or through behind-the-scenes negotiations), President Donald Trump could get the $5.7 billion he’s been asking for to build a wall, it would be of very little use. That money would only get him about 234 miles’ worth of wall, according to the White House. What about the rest of the border?

Those who buy into the myth that Trump’s wall would completely stem the illegal entry of drugs and people into the United States clearly have trouble with math. Here’s a crash course: The line dividing Mexico and the United States is 1,954 miles long. Right now, there are already walls and fences along about 700 miles. That still leaves 1,254 without any physical barrier. So, even if Trump could build his new wall, there would still be an unfenced stretch of over 1,000 miles. End of lesson.

But, Trump just won’t speak truth to his followers. And, the truth is that a wall would be useless.

But...the current proposal doesn’t entail a full border wall. Ramos need this artificial strawman in order to attack the concept of any type of fencing along the border. Ramos even goes so far as to criticize the 234 miles that were a sticking point in the latest government shutdown.

And then we arrive at the true heart of Ramos’ piece- that any border enforcement is needless, excessive, capricious, and racist.

At some point we will have to accept the fact that the border between Mexico and the United States is nothing more than an invention. It was demarcated in 1848, following a war that cost Mexico about half its territory (it’s no coincidence that cities like Los Angeles, San Antonio and San Francisco have Spanish names). Also, it’s been said a thousand times that many people didn’t cross the border, the border crossed them. And the cultural and commercial ties between the two sides remain in place to this day — look at the fellowship exhibited by cities like El Paso, Texas, and Ciudad Juárez, Mexico — even if barbed wire and concrete barriers have been erected in some places along the divide.

Yes, all countries have the right to mark and protect their borders. But the histories and traditions of countries like Mexico and the United States are so intertwined that there is no practical or legal way a wall would keep them apart. Some politicians, like Trump, may well try to do come up with a way, but they are doomed to failure every time.

The border has been a crooked proposition from the beginning, and it will continue to be twisted to meet political ends.

And thus, Ramos goes from limited enforcement, to no enforcement, to non-prosecution of minor offenses by unauthorized immigrants, to “we didn’t cross the border, the border crossed us”.

The truest thing Ramos wrote in the column is that last line from the quote above. The fact is that the border is a political issue. And Ramos is undeniably a political actor when it comes to immigration issues. Journalism went out the window a long time ago.

A P.S. to Ramos’ P.S.: The Splinter translations do not often include the P.S. statements from the original Spanish as they are often if not always unrelated to the bulk of the original column, but saw fit to include it here, as it pertains to Venezuela- a relevant topic right now:

P.S. For purposes of foreign policy, Mexico’s government is still recognizing the dictatorship of President Nicolás Maduro of Venezuela, who is responsible for mounting deaths, tightening censorship and the incarceration of political dissenters. However, one of the principles laid out in Article 89 (X) of the Mexican Constitution directs us “to respect, protect and promote human rights.” So, what comes next?

Ramos, not unlike a stopped clock that tells proper time twice a day, is right on Venezuela. But why soft-pedal Mexican government support of the Maduro regime? Mexico’s government is not led by unknown bureaucrats deep in a bunker in Mexico City, but by its duly elected president, Andrés Manuel López Obrador. So why not mention AMLO by name like he does Trump and Maduro? The soft touch here is strange, uncalled for, and inconsistent with Ramos’ “contrapoder” gimmick.


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Ramos arrecia su guerra antimuro

El presentador de Noticias Univision Jorge Ramos persiste en su guerra contra iniciativas propuestas de  seguridad fronteriza. Su columna más reciente sigue el hilo de su columna en el New York Times y Univision.

En su columna Ël mito del muro perfecto, Ramos sigue arremetiendo contra el concepto de seguridad fronteriza como artificio racista, pero va más allá al tachar el proyecto del muro de inútil. Parte de lo que hace Ramos es crear un argumento falso para luego refutar eso. Vean:

Si por un acto de magia –o una de esas negociaciones en cuartos oscuros– el presidente Donald Trump consiguiera esos 5,700 millones de dólares para construir su muro, de muy poco serviría. Solo podría construir un nuevo muro en 234 millas. ¿Y qué haría con el resto de la frontera donde no hay muro? Los que se creen el mito de que el muro de Trump detendría casi totalmente la entrada ilegal de drogas y personas, no han hecho bien las sumas y las restas.

(Curso rápido de aritmética fronteriza. La línea que divide a México de Estados Unidos mide 1,954 millas. Actualmente ya hay muros y rejas en 700 millas. Es decir, quedan 1,254 millas sin ninguna barrera física. Incluso si Trump pudiera construir su nuevo muro, quedarían más de mil millas sin nada. Fin de curso).

Trump no les quiere decir la verdad a sus seguidores. Y la verdad es que su muro no tendría ningún beneficio.

Excepto que la propuesta actual no conlleva un muro a lo largo de toda la frontera sur. Ramos necesita este argumento artificial para atacar el concepto de una valla a lo largo de la frontera. Ramos va más allá y denuncia las 234 millas que trancaron la negociación sobre el cierre del gobierno.

Es entonces que llegamos a la médula del artículo de Ramos: que cualquier cumplimiento de la frontera es racista, excesico, caprichoso y racista.

En algún momento dado tendremos que reconocer que la frontera entre México y Estados Unidos es un invento. Fue demarcada en 1848 después de una desigual guerra en la que México perdió la mitad de su territorio. No es casualidad que ciudades como Los Angeles, San Antonio y San Francisco lleven esos nombres.Mucha gente –se ha dicho mil veces– no cruzó la frontera sino que la frontera los cruzó a ellos. Y esa relación fraternal y comercial entre los dos lados continúa hasta nuestros días, aunque les pongan púas, rejas y cemento de por medio. Basta ver, por ejemplo, la hermandad entre El Paso y Ciudad Juárez.

Sí, todos los países tienen el derecho a marcar y proteger sus fronteras. Pero hay países, como México y Estados Unidos, cuyas historias, costumbres y tradiciones están tan entrelazadas que no hay manera, legal o práctica, de separarlos con un muro. Hay políticos que tratarán, como Trump. Aunque están condenados al fracaso.

La frontera nació chueca y seguirá torcida.

Y así Ramos pasó de cumplimiento limitado de la frontera al no cumplimiento, al no procesamiento de delitos menos graves por indocumentados, a la consigna “no cruzamos la frontera, la frontera nos cruzó a nosotros.

La verdad más grande que Ramos dijo en la columna es la última línea del bloque citado ahora. El hecho es que la frontera es un issue político. Y es innegable que Ramos es un actor político cuando de temas migratorios se trata. Hace rato que el periodismo salió por la ventana.

Una posdata a la posdata de Ramos: Como sabemos, sus columnas incluyen una posdata que poco o nada tiene que ver con el tema original. En este caso, se trata de Venezuela, un tema de gran actualidad y relevancia para todos.

Posdata. El gobierno de México, argumentando principios de política exterior, sigue reconociendo a la dictadura de Nicolás Maduro, responsable de asesinatos, censura y de tener prisioneros políticos. Sin embargo, el artículo 89, fracción X, de la Constitución mexicana dice, en parte, que uno de los principios es “el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos”. ¿Entonces?

Ramos, cuál reloj dañado que da la hora correcta dos veces al día, tiene la razón cuando de Venezuela se trata. Entonces, ¿por qué dorar la píldora cuando se trata del apoyo del gobierno mexicano a la dictadura madurista? El gobierno de México no está a cargo de burócratas anónimos escondidos en algún bunker en la Ciudad de México, sino del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador. Entonces ¿por qué no mencionar a AMLO por nombre como lo hace con Trump o Maduro? Los guantes de seda en este caso son extraños e incongruentes con el “gimmick” contrapoder de Ramos.