Jorge Ramos Ramps Up Anti-Wall Campaign

The New York Times recently saw fit to print an op-ed by Univision’s senior news anchor, Jorge Ramos, titled “Trump Is the Wall”. In doing so, the Times not only enables Ramos’ endless anti-Trump jihad, but provides an ample platform from which to further disseminate a series of assumptions and half-truths that further solidify Ramos’ status as the most biased national news anchor, regardless of network.

Although the column is devoted to the concept of wall/fencing/steel slats as a racist construct, Ramos blows this premise to bits within its third and fourth paragraphs when he says that:

Mr. Trump is not the first president to ask for money for a wall. George H.W. Bush, Bill Clinton and George W. Bush built fences and walls along the southern border. Barack Obama maintained the resulting system of roughly 700 miles of physical barriers. So why don’t we want Mr. Trump to build his wall? What is different?

The difference is that Mr. Trump’s wall is a symbol of hate and racism, it would be completely useless, and it does not address any national emergency.

Ramos unwittingly establishes the legitimate nature of funding for a secure border by citing the fact that the four preceding administrations did the very same thing. He then attempts to delegitimize current requests for funding under the guise of symbolic racism.

Ramos, of course, is unafraid to express that he’s on the wrong side of a myriad of issues, from guns, climate, life and family issues including his advocacy for euthanasia.

Part and parcel of Ramos’ sanctimonious advocacy journalism is his frequent smearing of anyone who disagrees with him as racist, bigoted, in support of children dying at the hands of madmen, homophobic, or a race-traitor. This column is no different:

The wall has become a metaphor to Mr. Trump and his millions of supporters. It represents a divide between “us” and “them,” a physical demarcation for those who refuse to accept that in just a few decades, a majority of the country will be people of color.

This is about more than just a wall. Mr. Trump promised it in 2015, in the same speech in which he announced his candidacy, the same speech in which he called Mexican immigrants rapists, criminals and drug traffickers. His goal was to exploit the anxiety and resentment of voters in an increasingly multicultural, multiethnic society. Mr. Trump’s wall is a symbol for those who want to make America white again.

The chant “Build that wall, build that wall” became his hymn — and an insult not just to Latinos but also to all people who do not share his xenophobic ideals. The wall went from a campaign promise to a monument built on bigoted ideas. That is why most Americans cannot say yes to it. Every country has a right to protect its borders. But not to a wall that represents hate, discrimination and fear.

In sum, sovereign nations have a right to secure their border, so long as they don’t elect to their presidency the guy that once had the nerve to throw him out of a press conference. This is the premise upon which Jorge Ramos sees fit to spill the Times’ ink.

They’ve still learned nothing.

 

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Jorge Ramos activa campaña antimuro

Recientemente, el New York Times y Univisión determinaron publicar una columna de opinión de Jorge Ramos, veterano presentador de Noticias Univision. Al así hacerlo, estos medios no tan solo posibilitan el yihad eterno de Ramos contra Trump, sino que brindan una plataforma amplia para la diseminación de medias verdades y premisas falsas que dan mayor solidez al estatus de Ramos como el presentador de noticias más sesgado de la nación.

Aunque la columna está dedicada al concepto del muro/cerca de acero como andamiaje racista, Ramos mismo es quien vuela esta premisa en mil pedazos en la columna al escribir:

Trump no es el primer presidente de su país que pide dinero para construir un muro. George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush construyeron cercas y muros a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos. Barack Obama mantuvo ese sistema que derivó en aproximadamente 1,130 kilómetros de barreras físicas. Así que, ¿por qué no queremos que Trump construya su muro? ¿Cuál es la diferencia?

La diferencia radica en que el muro de Trump es un símbolo de odio y racismo, sería completamente inútil y no resuelve ninguna emergencia nacional.

Así, pues, Ramos establece la naturaleza legítima de la financiación de una frontera segura al citar el hecho de que los cuatro antecesores más recientes del presidente Donald Trump hicieron lo mismo. Entonces trata de deslegitimar el proyecto reciente bajo la sombra del racismo.

Ramos, claro está, no teme expresar que está del lado incorrecto de una gama amplia de temas, desde las armas, el clima, materias de vida y familia, y su defensa de la eutanasia.

Parte de la santurronería periodística de Ramos consiste en calumniar a quienes difieren de él, tachándolos de racistas, prejuiciados, en apoyo de que los niños mueran a manos de desquiciados, homófobos, o traidores a la raza. En ese sentido, esta columna es más de lo mismo.

Esto se trata de mucho más que un simple muro. En 2015, Trump prometió construirlo en el mismo discurso en el que anunció su candidatura, el mismo discurso en el que tachó a los inmigrantes mexicanos de violadores, criminales y narcotraficantes. Su objetivo era explotar la ansiedad y el resentimiento de los electores estadounidenses en una sociedad cada vez más multicultural y multiétnica. El muro de Trump es un símbolo para aquellos que quieren que Estados Unidos sea blanco de nuevo.

El eslogan “Construyan ese muro, construyan ese muro” se convirtió en su himno y un insulto no solo para los latinos, sino también para todas las personas que no comparten sus ideales xenofóbicos. El muro pasó de ser una promesa de campaña a un monumento cimentado sobre nociones intolerantes. Es por eso que la mayoría de los estadounidenses no pueden aprobar que se lleve cabo. Todos los países tienen derecho a proteger sus fronteras, pero no a un muro que representa odio, discriminación y miedo.

En resumen, las naciones soberanas tienen el derecho a proteger sus fronteras siempre y cuando no elijan como presidente al tipo que lo corrió de una conferencia de prensa. Esta es la premisa con la que tanto Univisión como el New York Times le dan pauta a Ramos.

Aún no han aprendido nada.

 

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