Julián Castro Goes To Bat For Mom's Chicano Activism

Once former San Antonio Mayor and secretary of Housing and Urban Development Julián Castro announced his presidential aspirations for 2020, it was only a matter of time before an inevitable syrupy sit-down with Univision’s Jorge Ramos. That time has come, with an interview on Facebook Watch.

Univision has long been a cheerleader of the effort to force Julián Castro upon the national political consciousness, an endeavor that has been ongoing ever since Castro’s election in 2009. Back in 2010, the national media were already crowning Castro:

In early December, Julián Castro, the newly elected mayor of San Antonio, visited the White House to attend President Obama’s national jobs-and-economic-growth forum. Castro was one of only five mayors in attendance and, at 35, the youngest. When his turn came to speak — the subject was the creation of green jobs — the president looked at him, midway down the long conference table, and said: “I thought he was on our staff. I thought he was an intern. This guy’s a mayor?” The other participants — world-famous economists, environmentalists and politicians — burst into laughter.

“Of San Antonio, Tex.,” Castro said evenly.

Obama grinned. “I’m messing with you,” he said. “I know who you are.”

Castro was neither flustered nor flattered by the president’s bantering familiarity. Of course Obama knew who he was — gate-crashers might make it into White House social events, but they don’t get to the table of high-level West Wing policy meetings led by the president himself. Castro smiled politely at Obama’s jest and then proceeded to the business at hand, delivering prepared remarks about employment and the energy market in San Antonio. He is cerebral, serious, self-contained and highly efficient. If he were an energy source, he’d be zero-emission. A video of the event shows the president listening intently to Castro’s presentation and nodding occasionally, Harvard Law ’91 silently encouraging Harvard Law ’00.

It didn’t get any better in 2012, with Castro’s speech at the DNC, or with the subsequent push  to make him Hillary Clinton’s running mate. We took note of these things here, in our coverage of an interview between Castro and Ramos that was conducted over a game of ping pong. Foreshadowing, indeed.

Fast forward to the 2020 presidential election. Ramos’ sit-down with Castro continues where he left off in 2015: softball after softball. Watch below as one of those softballs about the candidate's activist Mom, Rosie, sets up a major historical whitewash.

 

JULIAN CASTRO, PRESIDENTIAL CANDIDATE (D): I would say that she was a trailblazer. You know...

RAMOS: Yeah. Yes, she was, no?

CASTRO: I’ve always had this issue with people that label the chicano movement radical. Because, fundamentally, all they were asking for was to be able to participate in the system. And I see that as just fundamentally American- quintessentially American...trying to make sure that people could vote, that they could participate, that they could be a part of the country.

Sounds nice, but La Raza Unida, the ethnocentric political party to which Ms. Castro belonged, was about a bit more than that, including support for the "liberation" of Arizona, California, Colorado, New Mexico and Texas. In August of 1970, The New York Times noted:

La Raza Unida has become more and more militant in recent months, with demands for boycotts against “gringo” businesses and demonstrations against the police and other elected officials. There have been predictions that the confrontations, mostly peaceful so far, are on the verge of growing violent.

Mario Compean of San Antonio, the state chairman of the Mexican‐American Youth Organization, a forerunner of La Raza Unida, said he did not condone violence but that he expected it.

“It will not be because the Chicano wants it but because gringo institutions refuse to respond,” Mr. Compean said.

And then there’s Ms. Castro’s own profoundly anti-American view of Texas history, as memorialized in her 2010 observations regarding The Alamo in an interview with The New York Times magazine.

“They used to take us there when we were schoolchildren,” she told me. “They told us how glorious that battle was. When I grew up I learned that the ‘heroes’ of the Alamo were a bunch of drunks and crooks and slaveholding imperialists who conquered land that didn’t belong to them. But as a little girl I got the message — we were losers. I can truly say that I hate that place and everything it stands for.”

But none of that seemed to pique Ramos’ interest. Even when appearing to ask a tough question, he just floated the questions out there and let Castro go on. No follow-ups, nothing that would disturb the narrative of the crowning of the "First Presidente."

With Castro currently polling in single digits, how soon before Ramos relaunches the VP push?

MRC Latino 2020 Presidential Facebook America with Jorge Ramos Univision Journalistic Issues Government & Press Jorge Ramos Julian Castro
Julián Castro defiende activismo chicano de su madre

Tan pronto el exalcalde de San Antonio y exsecretario de Vivienda Julián Castro anunció su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos para la elección presidencial de 2020 era cuestión de tiempo antes de que le tocase la entrevista facilita con Jorge Ramos de la cadena Univisión. La hora llegó, con entrevista transmitida por Facebook Watch.

Univisión lleva años de porrista en el esfuerzo por endilgarle a Julián Castro a la conversación nacional política, un esfuerzo que está en transcurso desde la elección de Castro a la alcaldía de San Antonio en 2009. Ya en 2010, los medios nacionales estaban coronando a Castro, como vemos en esta nota del New York Times:

A principios de diciembre Julián Castro, el recién electo alcalde de San Antonio, visitó la Casa Blanca para asistir al foro nacional de empleos y crecimiento económico. Castro era uno de tan solo cinco alcaldes en asistir y a sus 35 años de edad, el más joven. Cuando le tocó hablar- el tema era la creación de empleos- el presidente lo miró, a mitad de la mesa de conferencia, y dijo: "Pensé que era parte de nuestro equipo. Y pensé que era un pasante. ¿Este tipo es un alcalde?" Los otros participantes- economistas de renombre global, ambientalistas y políticos- irrumpieron en risas.

"De San Antonio, Texas", dijo Castro mesuradamente.

Obama sonrió. "Te estoy molestando," le dijo. "Yo sé quien eres."

Castro no estaba ni frustrado ni halagado por la familiaridad jocosa del presidente. Por supuesto que Obama sabía quién era Castro- puede que los intrusos lleguen a los eventos sociales de la Casa Blanca, pero no llegan a la mesa de reuniones de alto nivel de política pública en el ala oeste que dirige el mismo presidente. Castro sonrió con cortesía ante la broma del presidente y entonces se dio a la tarea ante él, compartiendo expresiones preparadas sobre el empleo y el mercado energético en San Antonio. Él es intelectual, serio, contenido y altamente eficiente. Si fuese una fuente de energía tendría cero emisiones. Un video del evento muestra al presidente escuchando atentamente la ponencia de Castro y en ocasiones asintiendo con la cabeza, el egresado de la Clase del ‘91 de la Facultad de Derecho de Harvard alentando silenciosamente al egresado de la Clase de 2000.

Las cosas no mejoran en 2012 con el discurso de Castro en la convención demócrata, ni con el impulso por convertirlo en el compañero de papeleta de Hillary Clinton. Observamos esas cosas aquí, en nuestra cobertura de la entrevista entre Ramos y Castro en 2015 efectuada en medio de un juego de ping pong. Sombras de lo que estaba por venir.

Pasando a la elección presidencial de 2020. La entrevista de Ramos retomó lo que dejó pendiente en 2015: pregunta fácil tras pregunta fácil. Veamos a continuación cómo una de estas preguntas fáciles a Castro mitigan el historial del activismo de su madre Rosie:

JULIAN CASTRO, CANDIDATO PRESIDENCIAL (D): Yo diría que ella es una pionera. Sabes que…

RAMOS: Sí. Ella lo fue, ¿no?

CASTRO: Siempre he tenido esta cuestión con las personas que tildan al movimiento chicano de radicales. Porque, fundamentalmente, todo lo que pedían era poder participar en el sistema. Y veo eso como tan fundamentalmente estadounidense- esencialmente estadounidense...el tratar de asegurar que la gente vote, que pudieran participar, de que puedan ser parte del país.

Suena bien pero La Raza Unida, el partido etnocéntrico al cuál perteneció la Sra. Castro, tenía como su norte algo más que la simple participación, incluyendo el apoyo a la “liberación” de Arizona, California, Colorado, Nuevo México y Texas. En agosto de 1970, el New York Times observó que:

La Raza Unida se ha vuelto más y más militante en meses recientes, con exigencias de boicots contra comercios ‘gringos’ y manifestaciones contra la policía y contra otros funcionarios electos. Han habido pronósticos de que las protestas, pacíficas hasta el momento, están a punto de volverse violentas.

Mario Compean de San Antonio, presidente estatal de la Organización de la Juventud Mexicoamericana, un antecesor de La Raza Unida, dijo que no apoyaba la violencia pero que la esperaba.

“No será porque el chicano la quiera sino porque las instituciones gringas se niegan a responder”, dijo el Sr. Compean.

Y entonces está la perspectiva antiamericana de la historia de Texas que trae la Sra. Castro, según sus observaciones del Álamo en 2010, en entrevista con la revista del New York Times:

“Nos llevaban allí cuando estábamos en la escuela,” me dijo. “Nos decían cuán gloriosa era la batalla. Cuando crecí aprendí que los ‘héroes’ del Álamo eran unos borrachos y ladrones e imperialistas dueños de esclavos que conquistaron tierras que no les pertenecían. Pero de niña entendí el mensaje- éramos perdedores. En verdad puedo decir que odio ese lugar y todo lo que representa.

Pero nada de eso pareció llamar la atención de Ramos. Aún cuando parecía hacer una pregunta difícil, Ramos le flotó las preguntas a Castro y se las dejó ahí, sin preguntas de seguimiento ni nada que perturbase la narrativa del “Primer Presidente”.

Dado que Castro no pasa del un por ciento en los sondeos, ¿cuánto falta para que Ramos retome la narrativa vicepresidencial?

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