Here's a Lesson from Jorge Ramos's Detention by Maduro: Venezuela Is Not Iowa

The detention of a Univision News team, headed by senior anchor Jorge Ramos, at Venezuela’s presidential palace serves to showcase the very real and present risks that are concomitant to the practice of journalism. Unfortunately, it also has the potential of birthing some very bad takes.

Since MRC Latino’s inception, we’ve noted a weird dichotomy wherein Univision’s news operation seems to run with a reliably liberal slant on U.S. domestic issues, yet is solidly anti-communist when it comes to Latin American affairs.

And so it is that Ramos went into Venezuela’s presidential palace, sat down with the tyrant Maduro, and asked tough questions of him to the point of getting himself and his team arbitrarily detained. Some of the reaction to this illegal detention was discomfiting. It bears noting and remembering that this was an American news crew (regardless of editorial slant and broadcast language) being illegally held by a brutal dictatorial regime that has seized or closed hundreds of local media outlets in an effort to control what is said about the regime. Any celebratory or karmic tones witnessed on social media were beyond the pale. If anything, we should celebrate their prompt release given the grim alternatives.

Unfortunately, some (including the anchorman’s daughter Paola Ramos who on Twitter denounced both Trump and Maduro as “dictators”) pounced upon the opportunity to leverage this incident into a cheap point-scoring opportunity against President Trump, by suggesting that this incident is somehow similar to Trump's 2015 ejection of Ramos from an Iowa press conference.  

Nothing could be further from the truth. Maduro literally held Ramos and crew; and seized their equipment while inflicting psychological torture on the Univision News crew - all for the sin of asking uncomfortable questions. To suggest that this is somehow similar to Trump’s ejection of Ramos of the press conference for breaking protocol and heckling, only to bring him back minutes later and take his questions, minimizes the gravity of what actually happened in Caracas and threatens to erode whatever goodwill Ramos rightly deserves for having endured such an outrageous act of journalistic repression.

The only proper takeaway from this incident is that these actions are the last gasps of a dying regime that struggles to hold power by any means necessary against the will of a people that yearn to be free after two decades of misery, starvation, and death. Anything else is just noise and nonsense.

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Lecciones del arresto de Jorge Ramos: Venezuela no es Iowa

La detención ilegal y arbitraria en el palacio presidencial de Miraflores de un equipo de Noticias Univisión encabezado por el veterano presentador Jorge Ramos sirvió para mostrar los riesgos reales y persistentes concomitantes al ejercicio del periodismo. Sin embargo, también tiene el potencial de dar lugar a muy malas ideas.

Desde la fundación de MRC Latino, hemos notado una dicotomía rara en la cual la operación de noticias de Univisión corre con una línea liberal en cuanto a asuntos de política estadounidense (doméstica y exterior), pero de férreo anticomunismo en cuanto a Latinoamérica se refiere.

Es así como Ramos fue al palacio presidencial de Venezuela, se sentó con el dictador Nicolás Maduro, y le planteó preguntas duras a tal grado fue detenido arbitrariamente junto a su equipo de trabajo. Algunas de las reacciones a la noticia de la detención fueron perturbantes. Cabe señalar y recordar que este fue un equipo de trabajo estadounidense (independendiente del lenguaje en el que originan y su sesgo editorial) que fue detenido ilegalmente por un régimen dictatorial brutal que ha expropiado o cerrado cientos de medios de comunicaciones en un intento de controlar lo que se dice respecto al régimen. En todo caso deberíamos celebrar su rápida liberación, dadas las alternativas espeluznantes.

Lamentablemente, algunos (incluyendo la hija del presentador Paola Ramos, quien tachó de dictadores tanto a Trump como a Maduro) se aprovecharon de la oportunidad para anotarle puntitos políticos al presidente Donald Trump, al sugerir que este incidente de alguna manera se parece a lo ocurrido en 2015, cuando Trump expulsó a Ramos de su conferencia de prensa en Dubuque, Iowa.

Nada más lejos de la realidad; Maduro LITERALMENTE detuvo a Ramos y a sus colegas, y les confiscó su equipo mientras les infligía tortura sicológica al personal de Noticias Univisión- todo por el pecado de plantear preguntas incómodas. El sugerir que esto guarda similitud alguna con la expulsión de Ramos de la conferencia de prensa de Trump por romper con el protocolo periodístico y ponerse con griterías en la conferencia -tan solo para traerlo de vuelta y responder a sus preguntas- minimiza la gravedad de lo que en realidad ocurrió en Caracas y socava la buena voluntad que Ramos acumuló por haber vivido tal acto indignante de represión periodística.

La única lección a aprenderse de este incidente es que son los últimos gemidos de una dictadura moribunda que lucha por aferrarse al poder por cualquier medio posible contra la voluntad de un pueblo que anhela ser libre tras dos décadas de hambre, miseria, y muerte. Cualquier otra cosa es ruido y distracciones.

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