El Diario Pushes Open-Borders Propaganda

El Diario, New York’s leading Spanish-language newspaper, published an opinion piece written by an America’s Voice staffer which can best be characterized as pro open-borders propaganda.

The piece, written by Maribel Hastings and titled “Trump folded but we’re at the mercy of his next tantrum, is a classic exercise in partisan blame-shifting. Whatever issues one may have had with how the administration negotiated the shutdown, the fact is that it took two to tango- and there were two parties at the negotiating table. But the Democrats are absolved from any blame, since they also support a seemingly open border with little to no enforcement.

This column includes personal ad hominems against President Trump and his family, but also features a talking point that seemingly keeps popping up: the wall as “racist symbol.”

Because fixation on the wall goes beyond an unfulfilled campaign promise.The wall is a symbol of the division and prejudice that this president preaches. The undocumented are his favorite scapegoat with which to rile up his base.

Whereas fellow open-borders advocate Jorge Ramos at least pays lip service to the idea that sovereign nations have a right to enforce their borders, Hastings sees no need to do so. In her view, any enforcement of the border is an act of overt racism.  

Hastings then proceeds to use Puerto Ricans’ pain and suffering as a political commodity, when she said:

Trump doesn’t care about citizens, either. He showed that with Puerto Ricans after hurricane Maria, when he threw paper towels at us…

Never mind that the paper towel incident has long been debunked. Hastings isn’t above throwing that into an opinion piece about the shutdown, even though one has nothing to do with the other.

The opinion piece closes with the following hyperpartisan tropes:

But there were no winners because Trump is still there and we all remain at the mercy of his next tantrum. The bill to reopen the government is temporary and now that the far right has condemned him for caving to the Democrats without (getting) any money for the wall, it remains to be seen what madness he may come up with, and who it might affect. We’d be faced with another legal battle in the courts in order to distract from his Russian woes.

He still has a Republican Senate, with a majority leader, Mitch McConnell, that allowed Trump to shut government down and hurt millions of workers, their families, and their communities. He only reacted once he found himself against the ropes.

Trump is still there with his veto power that could stop beneficial legislation.

There will only be winners once his chaotic presidency comes to an end.

In the end, Hastings isn’t really at fault for writing this dreck - she believes what she believes, is entitled to her opinions, and her column is consistent with the mission of the organization she represents, which is the belief in an open and flowing southern border and the election of Democrats that will make it so. El Diario is within their right to publish the aforementioned dreck.

However, El Diario, a once-proud newspaper that is now a wholly-owned subsidiary of Impre Media (the nation’s largest Spanish-language newspaper conglomerate), owes it to its readers to ensure a full range of opinions within its editorial pages. The lack of a countervaling opinion betrays El Diario’s structural biases, and grossly underserves its readers.


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El Diario-NY publica pura propaganda antimuro

El Diario, el principal periódico en español en la ciudad de Nueva York, recién publicó una columna de opinión de una funcionaria del grupo America’s Voice que bien podría caracterizarse como pura propaganda profrontera abierta.

Escrito por Maribel Hastings, “Trump dobló las manos pero seguimos a merced de su próxima pataleta” es un ejemplo clásico de la asignación de culpas partidistas. Sea cual sea el problema que uno pueda tener con la manera en que el gobierno negoció el cierre, la verdad es que se necesitan dos para pelear- y hubo dos partidos en la mesa de negociación. Pero los demócratas quedan absueltos de culpa por cuanto parecen coincidir con una frontera prácticamente abierta con poco cumplimiento si alguno.

La columna incluye ataques personales contra el presidente Trump y su familia, pero también incluye un punto de debate que está en uso frecuente en estos días, el del muro como “símbolo racista”.  

Porque la fijación con el muro va más allá de una incumplida promesa de campaña. El muro es un símbolo del prejuicio y la división que este presidente predica. Los indocumentados son su chivo expiatorio favorito para atizar a su base.

Aquí vemos una diferencia en estilo. Jorge Ramos al menos hace el agüaje de decir, aunque con las muelas de atrás, que las naciones soberanas tienen el derecho a hacer cumplir sus fronteras. Hastings ni siquiera se molesta en hacer eso. Como lo ve, cualquier acto de cumplimiento en la frontera es un acto de racismo.

Entonces, Hastings procede a convertir el dolor y sufrimiento de los puertorriqueños en comodín político, cuando dijo:

A Trump tampoco le importan los ciudadanos. Lo evidenció con los puertorriqueños tras el huracán “María” cuando nos lanzó rollos de papel toalla...

Esto, pese a que lo del papel toalla hace mucho que fue desmentido por un testigo presencial. Aparentemente Hastings no tiene reparos en lanzar eso en un artículo sobre el cierre de gobierno aunque, como dicen en Puerto Rico, no pega ni con cola.

Entonces cierra el artículo con más partidismo craso:

Pero no hubo ganadores porque Trump sigue ahí y aquí seguimos todos a merced de su próxima pataleta. La medida para reabrir el gobierno es temporal y ahora que la extrema derecha lo ha condenado por capitular ante los demócratas sin dinero para el muro, queda por ver con qué nueva locura sale y a quién afecta. Todavía es capaz de declarar una emergencia nacional en la frontera para usar otros fondos para levantar el muro. Se nos vendría arriba otra batalla legal en tribunales para seguir desviando la atención de sus penurias rusas.

Todavía tiene un Senado republicano con un líder de la mayoría, Mitch McConnell, que permitió que Trump cerrara el gobierno y lastimara a cientos de miles de trabajadores, sus familias y sus comunidades. Solo cuando se vio contra las cuerdas reaccionó.

Trump sigue ahí con su poder de veto que puede frenar legislaciones que puedan ser beneficiosas.

Solo habrá ganadores cuando su caótica presidencia llegue a su fin.

A fin de cuentas, Hastings no tiene la culpa de haber publicado este gofio. Cree lo que cree, tiene todo el derecho a sus opiniones, y su columna es consistente con la misión de la organización que representa, es decir, la creencia en una frontera del sur abierta y fluyendo, y la elección de demócratas que la dejen así. Y El Diario está en todo su derecho a publicar este gofio.

Sin embargo El Diario, un otrora gran periódico que ahora pertenece a Impre Media (el mayor conglomerado de periódicos en español del país), le debe a sus lectores el asegurar exposición a una amplia gama de opiniones diversas en sus páginas editoriales. La falta de una opinión equilibrante revela los sesgos estructurales de El Diario, lo cual le rinde un flaquísimo servicio a sus lectores.